Ante el nuevo año

Comenzamos el tercer año de gobierno de Cambiemos, es decir ya completo la mitad de su mandato, dejamos atrás el camino que nos conducía a ser la segunda Venezuela del continente ya que el caos, la corrupcián a niveles de saqueo, el desgobierno, el continuo atentado a la libertad de expresión se estaban consolidando en el país. Hoy todo eso quedo atrás, recuperamos las libertades públicas, la corrupción esta en retirada, las esperanzas de un mejor vivir se van afianzando.

Pero el invalidante gradualismo con que se conduce el gobierno por temor a las supuestas reacciones de ciertos sectores de la sociedad, no nos permite avanzar a la velocidad y en la dirección que lo requieren la circunstancias, peor aún nos esta conduciendo a la confusión, el desanimo pero fundamentalmente a un error que eventualmente puede desembocar en situaciones de difícil pronóstico cuyas consecuencias políticas, económicas y sociales podemos y debemos evitar.

¿Por qué decimos esto? Veamos algunos de los aplazos que tenemos:
Estamos entre el tercer y cuarto lugar en el mundo entre los paííses colocadores de deuda por ello estamos pagando entre 350 y 400 millones de dóólares solo en comisiones a los agentes colocadores en Wall Street, por otra parte las tasas de interéés que pagamos duplican a las de Uruguay, Paraguay, Bolivia y con creses a las de Chile. Nuestra deuda externa crece agigantadamente para financiar a un estado inoperante, que gasta año a año más de lo que le recauda, pero cuidado esta situación se mantendrá hasta el momento en que los mercados de capitales mundiales estén dispuestos a seguir prestándonos, ya que cualquier acontecimiento abrupto puede motivar su cambio. Pero para mostrarnos la cara linda de la moneda, que en verdad es falsa, está el Presidente que continúa hablando del inminente aluvión de inversión extranjera, solo existente en sus deseos e imaginación.

Por otra parte el Banco Central se endeuda y paga intereses cuando pide prestado dinero al exterior para cubrir el déficit fiscal, paralelamente se endeuda y paga intereses cuando coloca bonos en el mercado interno para controlar la inflación, es decir paga dos veces por el mismo dinero, pero ninguna de las dos variables soluciona.

Nuestras variables económicas continúan descoordinadas y algunas descontroladas, esto lo sufren de forma directa y preponderante las Economías Regionales y las Pymes, a cuales variables hacemos referencia:

El atraso cambiario provoca que sigamos teniendo una balanza comercial deficitaria, consecuentemente esto atenta contra la totalidad de nuestras exportaciones, descoloca en el mercado interno a nuestras industrias por la competencia extrajera, atenta contra el turismo nacional en beneficio del externo, si a ello sumamos las usurarias tasas de interés que pagan impuestas por el Banco Central para controlar y disminuir la inflación, más la competencia desleal de las grandes empresas que tienen acceso a los mercados internacionales de crédito, finalmente para colmar el vaso todo esto también atenta contra el trabajador local, pero fundamentalmente encontramos aquí las causas de que las Economías Regionales y las Pymes se encuentren hoy ante una coyuntura de una magnitud tal que las superan y las llevan a este dramático estado en muchos casos agónico, pero en todos con un sentimiento de indefensión.

Practicamos el gradualismo pero paralelamente la energía y los combustibles tienen piedra libre con aumentos totalmente desproporcionados comparados con los índices de inflación, pero para armonizar y equilibrar la ecuación tenemos a los jubilados como variable de ajuste que son confinados a la indigencia, tomemos en cuenta que los fondos por ellos aportados durante toda su vida laboral en lugar de ser devueltos en mejores prestaciones, son tomados impunemente por el estado para financiarse. Esto al igual que las sociedades de medicina pre-pagas que descontroladamente aumentan el costo de sus prestaciones, ante un rehén indefenso: el paciente-cliente.

Continuamos con grandes bolsones de pobreza en nuestra sociedad, y no encontramos la forma de terminar con estas calamidades sociales inadmisible en un país con la potencialidad que Dios nos doto.

A diario la justicia avanza y pone en prisión a funcionaros corruptos, pero se detiene cuando debe actuar contra los socios de los mismos: los empresarios, que siguen intocables actuando impunemente. Al igual que el gremialismo continua dominado por caciques corruptos que hace décadas que estén al frente de sus sindicatos.

La inseguridad esta tanto o más agravada que en el pasado reciente. La educación continúa siendo castigada por los intereses gremiales, ello acompañado por un deterioro progresivo del nivel profesional de los educadores. Somos el octavo país del mundo en extensión territorial pero dejamos prácticamente de tener Fuerzas Armadas, estamos en indefensión total. Sin que nada haya cambiado, vemos que las Cámaras de Diputados y Concejales tanto de la oposición como del partido gobernante están integradas por amigos y no por idóneos, cuando observamos que los amigos del Presidente al igual que los parientes de los Ministros ocupan cargos públicos por el solo hecho de la amistad o el parentesco, esto aterra ya que nos lleva a épocas que creímos superadas.

A todo esto debemos sumar un hecho que pareciera de menor trascendencia pero que en algunas circunstancias es vital: el gobierno no sabe comunicar.

Para finalizar esta muy incompleta y triste síntesis, ¡Cuando dejaremos de sufrir al ver emigrar a nuestros hijos en busca de un futuro mejor, porque no lo encuentran en su país!

A diario nos preguntamos: Argentinos que nos esta pasando que continuamos con una ceguera atroz que solo mira al pasado, que hablamos del futuro pero poco hacemos para cambiarlo y hacerlo más promisorio. Sin duda dimos un paso gigantesco tratando de consolidar la democracia y el respeto por las instituciones de la República, pero esto no se termina aquí, el próximo paso a dar también es gigantesco para ello debemos encararlo con la misma grandeza, inteligencia y voluntad para que todos los aplazos pendientes se transformen en materias aprobadas, recién ahí tendremos consolidada la tan ansiada República.

Buenos Aires, 11 de Diciembre de 2017

DIEGO LO TARTARO PRESIDENTE IADER